Por Genaro Mejía
Le dicen el zar antimonopolios de México. Pero es mucho más que eso. En un país donde los dragones monopólicos y oligopólicos subyugan a los consumidores, Eduardo Pérez Motta es el caballero de la competencia, quien con la ley, como su única espada, pelea contra estos monstruos.
Aunque la batalla es a todas luces desigual, el presidente de la Comisión Federal de Competencia (CFC) dice: “Cuando tú crees en los principios del mercado y los defiendes, entonces es un trabajo que disfrutas, aunque sea difícil. Tiene sus partes complejas, pero lo disfrutas. Y así opero yo en la vida diaria: creo en ciertos principios y los defiendo.”
Con estos principios como armadura y sin bajar la guardia, reconoce que “uno de los temas en que estamos más en falta con la sociedad mexicana es la competencia y la eficiencia en los mercados. Creo que por eso nuestra economía no está creciendo como debiera”.
Con dinero y sin dinero…
En todo lo que hace, Eduardo cabalga en su corcel competitivo. Pero no está solo. Él sí tiene trono y tiene reina, además de tres hijas que lo comprenden y apoyan.
Le gustan el ciclismo de alto rendimiento y velear. “Entrarle a los retos es una parte fundamental del deporte. Es algo que disfruto enormemente. Los retos me motivan en lo personal y en lo profesional.”
A lo largo de su carrera siempre ha enfrentado varios retos, y aunque nunca ha padecido por falta de dinero, recuerda que cuando él y su esposa fueron a Estados Unidos a estudiar el posgrado, vivían sólo con la beca del Conacyt, y “sí estábamos bastante más apretados”.
Hoy, aunque tiene una vida con todas las necesidades cubiertas, dice que se puede dar menos lujos de los que se daba hace 20 años, cuando empezó a trabajar como servidor público. “Tengo más gastos: mi casa la debo, debo pagar la mensualidad; mis hijas están en la escuela, las colegiaturas son caras... Tienes más compromisos. En ese sentido, hoy sí tengo un poco más de preocupación sobre qué va a pasar con mi vida cuando yo termine de trabajar, cosa que hace algunos años no pasaba.”
Pero el dinero no es algo que le quite el sueño. “El dinero es un indicador de tus resultados... Uno debe vivir más por hacer cada vez mejor las cosas que por ganar más dinero. Sin embargo, el dinero es un resultado de si haces bien o no haces bien las cosas en un mercado donde hay competencia.”
Congruente, Eduardo asegura que si tuviera todo el dinero del mundo, no haría muchas cosas distintas de las que hace hoy. Viviría en la misma casa, y si acaso cambiaría su vieja bici y viajaría más con su familia. “Tendría una vida muy parecida, porque yo creo que no necesitas mucho dinero para disfrutar la vida.”
Hay que saber llegar…
En su paso por sus diferentes aventuras laborales, Eduardo ha identificado la tenacidad como un elemento fundamental para alcanzar el éxito.
Cuenta que en otra de sus pasiones, como profesor universitario, “algo de lo que me he dado cuenta a lo largo de los años es de que los alumnos que son los más brillantes pueden o no ser exitosos, pero los alumnos que son tenaces, esos casi siempre son exitosos. Por eso creo que la tenacidad es un valor que debe uno defender, que debe ser parte de la explicación de porqué te puede ir bien en la vida, tanto en lo personal como en lo profesional”.
Eduardo es uno de esos pocos funcionarios que nunca suelta el escudo de sus convicciones. Es de esos verdaderos servidores públicos que tanto le hacen falta al país. Piensa que “la competencia es que gane quien hace el mejor trabajo, que gane el mejor”.
Para él, “la competencia es una forma de vida”.
¿Y mi palabra es la ley?
Pese a sus fuertes principios y convicciones, este caballero de la competencia ha enfrentado la derrota, al no lograr vencer siempre a los dragones monopólicos. Además está acostumbrado a buscar y lograr consensos, tanto en la CFC como en su familia. “No, no hago siempre lo que quiero: siempre tiene uno restricciones en lo personal y en lo profesional.”
Desde su oficina en Santa Fe se apasiona y reconoce: “Tratas de hacer lo que quieres, tratas de lograr tus objetivos, pero siempre estás sujeto a restricciones, y eso hay que asumirlo así, y al mismo tiempo disfrutar la vida con base en las restricciones que hay.”
Admite que en su vida, en varios momentos, al no lograr aquello por lo que ha luchado, se ha enfrentado a la frustración. “Hay frustraciones, hay momentos en que no logras lo que tú quisieras, y hay veces en que ni siquiera debes lograrlo...
“La sensación de frustración es una condición necesaria para la superación. Es natural que suceda y debe verlo uno como un reto para hacer siempre las cosas mejor.”
Incluso, subraya Eduardo, es bueno enfrentar la frustración en las batallas cotidianas. “Qué bueno que suceda, qué bueno que a veces las cosas no salgan como uno quiere, porque si te malacostumbras a que siempre salen como tú quieres, en el momento que tengas la primera frustración, ahí te quedas. Es parte de la vida. Y lo tienes que asumir así, como parte del costo que tienes que pagar para hacer las cosas mejor.”
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